Sense ànim d'ofendre. De funcionaris hi han de bons i de dolents amb la mateixa proporció que a qualsevol empresa.
1- ¿Ustedes por las tardes no trabajan, verdad?
-No, por las tardes no venimos...cuando no trabajamos es por las mañanas.
2- ¿Cuál es el animal más rápido?
-El funcionario, que sale a las 3 y a las 2 y media está en su casa
3- ¿Por qué los funcionarios no creen en el cielo?
-Porque no creen que exista otra vida mejor
4- Estaban un funcionario inglés, uno alemán y otro español cenando en un restaurante, cuando el inglés ¡ve a Dios!
Se levanta y le dice: tú eres Dios! ¿podrías poner tu mano sobre mi rodilla enfermar y sanarla? Y Dios así lo hizo.
Se levanta entusiasmado el alemán y le pregunta a Dios:
¿Podrías poner tu mano sobre mi ojo izaquierdo y devolverme la visión? Y Dios así lo hizo.
Pero el español no se levantó. Entonces fue Dios Intrigado hasta su mesa y poniendo la mano sobre su hombro le pregunta:
Hijo mío, ¿por qué no te has levantado a saludarme?
Y el español le dijo ¡ehhhhhh! Sin tocar que estoy de baja!!!
5- Hay tres clases de funcionarios: los incas, los mayas y los aztecas
Los incas, los más escasos, llegan a currar a las 8 de la mañana
'incan' los codos y no los levantan hasta que se van
Los mayas llegan a las 9:30 de la mañana, con la legaña puesta, saludan y
dicen: ¿'mayamao' alguien?
Los aztecas, mejor colocados, llegan a las 11, con un taco de papeles
te lo dejan en la mesa y te dicen: 'aztecargo' de esto.
6- Un psicólogo hace una entrevista de admisión para un empleo.
Entra el primer candidato
-Cuente hasta diez, por favor - pide el psicólogo...
-Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.
-¿Qué forma es esta de contar?
-Ah!, perdone! es que estoy acostumbrado a contar así por mi anterior trabajo; trabajaba en la NASA.
Entra otro candidato:
-Uno, tres, cinco, siete, nueve, diez, ocho, seis, cuatro, dos.
-Pero... ¿y por qué cuenta así?
-Lo siento, es que antes era cartero, y la fuerza de la costumbre...primero los impares de una calle y luego los pares.
El psicólogo, casi al borde de un ataque de nervios, manda pasar al tercer candidato.
-Perdone, ¿cuál era su anterior empleo?
-Funcionario
-Ah! bueno, pues sera usted capaz de contar hasta diez
-Si, hombre! Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo y rey.
No hay comentarios:
Publicar un comentario