Gerard Bellalta: “Miles de catalanes
estamos dispuestos a ejercer de quintacolumnistas en favor de España y en
contra del separatismo”
Gerard Bellalta i German,
presidente de Catalunya Desperta Ya!, se ha convertido en las últimas fechas en
una de las principales voces críticas contra el separatismo en aquella
comunidad autónoma. Empresario vinculado a organizaciones católicas, Bellalta
reitera la necesidad de que Artur Mas y los separatistas catalanes sean
detenidos si continúan adelante con su proyecto soberanista y defiende que el
Ejército y la Guardia Civil se hagan cargo de la protección de los catalanes
que se sienten españoles y que, según asegura, sufren por ello agresiones y
amenazas. Bellalta habló para AD en su domicilio de Vilanova i la Geltrú.-¿Por qué cree que Artur Mas debe ser detenido?
¿Cuánto tiempo cree que tardarían en detenerme a mí si me dedicara a ir en contra de la ley? Pues eso es lo que está haciendo Artur Mas. La situación recuerda a la del expresidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys, quien se mostró contrario a las actuaciones del gobierno español de Lerroux y proclamó, a las ocho de la tarde del 6 de octubre de 1934, el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Y ya sabemos cómo terminó aquello, nada menos que en una guerra civil.
-¿Cree que corremos el riesgo de otra guerra civil?
No, gracias a Dios, hoy ese riesgo no existe. Estoy seguro que España sabrá resolver este asunto pacíficamente y de acuerdo a su importancia histórica.
- Dice usted que el proyecto soberanista está siendo alentado desde fuera. ¿Tiene pruebas?
-Mire, hay cosas que son muy evidentes. España es una de las tres o cuatro naciones que a lo largo de la historia han tenido una importancia capital. España no ha sido nunca una nación cualquiera. Éste fue el único país que echó al islam de su territorio, que puso freno a las actividades especulativas de los judíos, que expulsó a los turcos del Mediterráneo, que conquistó y evangelizó el Nuevo Mundo y que se enfrentó eficazmente a las nuevas ideologías del siglo XIX y que son la base de los problemas mundiales actuales.
Históricamente, el objetivo de destruir España ha sido compartido por muchas naciones. Estoy convencido de que las organizaciones mundialistas no son ajenas al órdago soberanista lanzado por el nacionalismo catalán. Ya lo dijo Kissinger: “una España fuerte y unida es un país demasiado peligroso”.
-¿Cree que Arabia Saudí y los países del Golfo Pérsico están financiando esta locura independentista?
No lo descarto. Una Cataluña independiente la convertiría en el segundo Estado europeo con un mayor número de musulmanes, después de Holanda.
-¿Y qué debe hacer España?
Aplicar la ley y servirse de los catalanes que nos sentimos profundamente españoles y que estamos dispuestos a dar nuestra vida por la patria. España tiene una ventaja con respecto a los nacionalistas: Artur Mas no tiene apenas apoyos fuera de Cataluña y España cuenta, dentro de esta región, con decenas de miles de catalanes dispuestos a ejercer de quintacolumnistas. Cualquier cosa que se nos pida en nombre de España y en contra del separatismo, la haremos sin pesañear. Por supuesto siempre dentro de la legalidad.
- ¿Qué hacer para combatir el adoctrinamiento que sufren muchos niños catalanes dentro de las escuelas y de muchas familias rabiosamente nacionalistas?
Ese es un problema mayor de lo que creemos. No basta como dice el ministro Wert con españolizar las escuelas. De nada sirve que a un niño se le enseñe determinados temas en los colegios si ese mismo niño, al llegar a su casa, recibe una educación restrictiva basada en el odio a España, que es lo que está ocurriendo en muchas familias. Para eso no basta con españolizar a los niños en los colegios. Voy a poner un ejemplo: Si el Estado comprueba que el niño X está recibiendo una educación familiar basada en la defensa del genocidio y el exterminio de otras razas, el Estado, a través de sus servicios sociales, procedería de inmediato a retirarle la custodia de ese niño a sus padres. Bueno, pues eso ocurre en miles de familias de aquí, donde los niños están siendo educados en el odio a todo lo español. En ese sentido, el Estado debería actuar y proceder a retirar la custodia de sus hijos a todas aquellas familias separatistas que les inculquen valores que estén más cerca de la barbarie que de esta civilización.
- Hace poco, su domicilio sufrió el ataque de algunos terroristas callejeros. Hay que recordar que usted ya fue objeto de un atentado terrorista hace años. ¿Teme que se reproduzcan estos ataques a raíz de su actividad política?
Uno de los objetivos del separatismo es silenciar cualquier voz disidente. En mi caso no lo han conseguido ni creo que lo consigan. Sólo espero que algún día podamos vivir en una Cataluña donde los que nos sentimos catalanes y españoles disfrutemos de la misma libertad y de los mismos derechos que hoy tienen los que se sienten únicamente catalanes; donde cada uno pueda hablar la lengua que quiera sin temor; donde los comerciantes puedan rotular sus letreros en castellano sin ser sancionados; donde los niños acudan a los colegios para ser educados y no para ser adoctrinados; donde yo pueda defender lo que defiendo con total libertad; donde los medios informativos dejen de estar subvencionados y estén al servicio de todos los catalanes, no sólo los nacionalistas; donde el odio deje paso a la esperanza y donde el valor de lo que nos une sea más importante que lo que nos separe. En definitiva, sueño con una Cataluña donde los nacionalistas sientan el mismo respeto hacia los que nos sentimos españoles que el que sienten hoy por los que dicen sentirse paquistaníes, argelinos o magrebíes
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